Muy cercano al núcleo urbano de Peal de Becerro, el Castillo de Toya aparece con una torre como resto histórico que se conserva del mismo.
Lo que queda del castiilo se sitúa muy cerca del sepulctro Ibérico de Toya, la otra gran joya de la localidad.
La torre, último vestigio del castillo, tiene una planta con forma cuadrada y conserva muy pocas piedras debido al expolio y el paso del tiempo.
En el año 1985, el Castillo de Toya fue declarado Bien de Interés Cultural.
El interior presenta bóvedas encargadas de tapar los aposentos, mientras que en el exterior se erigen muros y paramentos con elementos colocados manualmente.
Se cree que el castillo tiene esta denominación por el tipo de fortificación, cercana a la época musulmana, pero no todos los investigadores comparten esa opinión.
De todos modos, los pocos restos que se conservan tienen elementos de orígenes diversos -íberos, romanos, musulmanes.
Toya es una colina ibérica de antes de Cristo cercana a la famosa Cámara de Toya.
La posición de Toya estuvo pensada por la practicidad de que los poblados estuvieran cercanos a zonas con densidad de agua suficiente.
Según los estudios realizados sobre el terreno, los asentamientos más lógicos estaban distribuidos entre los valles de los ríos en varias partes de Andalucía.
El Castillo de Toya tiene siglos de tradición y menciones, perteneciendo a Cazorla desde 1224, aunque esa zona fue terreno de conquistas y reconquistas.
En 1309 quedó libre de esta convulsión con la victoria cristiana, pero esto a su vez hizo que quedara despoblado y abandonado.
Es una lástima su estado de conservación, salvándose la torre del homenaje y algunos muros, con el resto de partes deterioradas por el abandono.
Pese a todo, merece la pena visitar este lugar y aprovechar la visita para ver también el Sepulcro de Toya.
Fuente de la fotografía: Hispania Nostra
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